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Felipe, Letizia,Sofía, Princesa e Infanta | Nueva salida y posado reconvenidos en Madrid

2018-04-11 5 Dailymotion

LA RESULTA MÁS EGREGIA EN LA CONDUCCIÓN DE UN ROYAL A SÍ PROPIO, ES RECONVENIRSE DEL YERRO PARA BIEN RESBALAR LOS ERRORES.

Cuando el Barón de Henriod era el gobernador francés de Lérida, en la España napoleónica, quedo marcado el estigma de aquellos españoles que, por debilidad se dijo entonces, se habían juramentado fieles y obedientes al invasor napoleónico. El Principado catalán se horrorizó, entonces, de semejante juramentación de fidelísima obediencia al emperador Napoleón I. Pero estaba en ello la penetración de un ardiente celo y la vigilancia constante de los intereses de la patria, a fuer de preferir postrarse ante el armiño napoleónico, sobre obcecarse en un enfrentamiento de perversas consecuencias, castigado con ser pasados por las armas. Se distinguió entonces entre los jurados y los no jurados. La disyuntiva entre ser traidores a la nación o serlo a si mismos y a sus conciencias, alumbraba en aquellos hombres acaloradas imaginaciones y una tropelía de confusión que atormentaba el entendimiento más perspicaz de cualquiera de todos ellos. Pues bien, algo similar le ha sucedido a nuestra adorada funcionaria royal Letizia La Fiztizia. Presta a saberse cuál es la suerte que más le conviene, por sensata y por lúcida, consiente en reconvenirse a rehacer los maltrechos salida y pose-possing, que ocasionaron público escándalo en la opinión general publicada y en el populacho, durante la asistencia a la misa de Resurrección en la Catedral de Palma de Mallorca. Ahora la salida es desde dentro de un coche, y el posado lo es tanto a la entrada como a la salida de la clínica en la que se encuentra convalescente Juanito Borbón. De esta forma, queda saldado el incidente con la funcionaria royal Sofía Grecia. Porque si un royal es, ante todo, pastor en el itinerario de su nación, ha de hacer, como cualquier buen pastor, por dar el alma en pos de sus ovejas, corroborado sentido de la egregia misión a la que está llamado un royal. Si la regia magistratura invoca al pueblo, este la oirá y no dudará en acompañarla en cualquiera tribulación que fuere, en la inteligencia de sostener el reino, don singularísimo de los grandes pueblos que ha visto la historia universal, que no se arredran ante la marejada, pues tal y tanto navegantes son, que no se asustan ante la enfermedad de esos infortunios que los quiere llevar al borde del sepulcro, donde el día de la victoria vale más que mil días batallando. Esta es la importante cláusula en la conducción de un royal: reconvenirse ante el yerro, por ser la resulta de más ciencia para resbalar los errores.